miércoles 30 de marzo de 2011

De mis brazos al mundo

Un día sales de paseo con tu hijo a la espalda, orgullosa de saber portearlo con tu rebozo de colores, cuando de pronto y sin saber muy bien como ha pasado, el mismo niño que desde el nudo de un rebozo en la espalda conocía el mundo, ahora prefiere pasear en bicicleta.



Joel y yo salimos ayer a un paseo corto, de casa a la carnicería y de regreso paseamos un rato por el parque. Él contento en su bici cual pez en el agua, pedaleaba con todas sus fuerzas, realmente disfrutaba de ésta nueva experiencia. Yo de verdad que no entiendo como pasó ésto. ¿No se supone que por haberlo cargado tanto debería seguir pegadito a mi? ¿No se supone que tantos brazos harían de él un niño tímido y dependiente de su mamá?

No es verdad que los brazos de mamá le estaban haciendo daño, a veces me da la impresión de que la gente que me veía con él a la espalda, se decepciona un poco ante sus profecías incumplidas. Siento decepcionarlos, pero mi hijo de 2 años es un niño sano que disfruta jugar, y que no está pegado a mi como tanto me advirtieron (con las mejores intenciones). Quizá la única decepcionada sea yo porque disfrutaba demasiado llevarlo pegadito a mi a todos lados.


Un poco de hidratación después de la pedaleada no le viene mal a nadie ;)