martes, 26 de abril de 2011

De Juegos de Vaqueros


Ayer mis hijos recibieron de regalo un sombrero vaquero, uno para cada uno. De más está decir que el regalito les encantó! No se quitan el sombrero casi para nada, son felices siendo vaqueros y ya están pensando en los complementos que necesitan.

Además de unas botas, y otros accesorios no puede faltar un buen revolver. Una pistola de vaquero pues. Con ella jugarán a matarse el uno al otro, y juro que mientras lo escribo me siento un poco extraña.

Los famosos “juegos violentos” están mas que vetados en ésta sociedad doble moralista en la que, destruimos armas de juguete pero violentamos a los hijos de mil maneras. El juego de los niños es así, es fantasía, es actuación, y no proyección como muchas veces pensamos. Si mi hijo juega con una pistola de juguete a ser un vaquero, no significa que de adulto vaya a ser un sicario malvado (todas las noches imagino como pudo haber sido la infancia de un sicario e imagino muchas cosas, pero no juegos de vaqueros).

La violencia en el niño es otra cosa, la mayoría de las veces es una violencia silenciosa, y una violencia impuesta por los adultos “no sirves para nada” “siempre te equivocas” “deberías poner mas atención” Y entonces el niño se lo cree todo, eso es violencia!

La fantasía es necesaria, es parte del desarrollo, es una manera de ser otra persona, de experimentar otros roles que en la vida real no serían permitidos. Jugar a los vaqueros y dispararse, luego hacerse el muerto y revivir a los dos segundos puede ser divertido y tiene su lado emocional también. Eso no es violencia. Es un juego de fantasía.

Si hemos educado a nuestros hijos en el amor, de manera respetuosa y permitiéndoles jugar de manera libre no tendríamos porqué preocuparnos por un arma de juguete. Porque solo es eso. Un juguete.

miércoles, 20 de abril de 2011

El eterno miedo


El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror.

- De bebé tu miedo es que tu madre no te arrope, no te abrace cuando la necesitas y no te alimente ni física ni emocionalmente con amor.

- Luego de pequeño te da miedo que si no comes lo que te dicen vayas a enfermar o a morir de algo grave (no sabes que es morir pero suena a que es feo).

- Después viene el miedo a la noche, la oscuridad, a despertar a solas y ver sombras extrañas en la pared de tu cuarto.

- Miedo a los extraños: mira que la señora, el señor, el de la basura, etc. te van a llevar con ellos si no obedeces.

- En la escuela es el miedo a quedarte en el salón de clase, he escuchado a la maestra decir que el que no esté en silencio no podrá irse a su casa :/

- Miedo a ser un burro y que te salgan orejas de burro por que así lo dijo la maestra. Aunque si lo dice tu madre es peor!

- Miedo a que Santa haya visto aquella travesura y no deje nada para ti en Navidad (aunque estemos en primavera aun).

- Miedo a que llegue tu papá, y tu mamá le cuente todo lo que has hecho, obvio le contará lo "malo", lo que la hizo enojar, miedo al papá entonces!

- Más adelante, miedo a que tu chico te deje por otra si no accedes a lo que te ha pedido.

- Miedo a que tus amigas te juzguen por subir dos kilos mas y no ser tan delgada como ellas.

- Miedo a no conseguir un buen trabajo.

- Miedo a no conservar tu trabajo.

- Miedo a vivir en pareja.

- Miedo a tener ese bebé que no esperabas pero que ya late dentro de ti.

- Miedo a que tu bebé tenga algo extraño, por eso corres al ultrasonido cada 4 semanas y respiras de alivio cada que te dicen que todo está bien.

- Miedo cuando te dicen que tu bebé debe nacer por cesárea, y ni se te ocurra intentar lo contrario.

- Miedo a que algo salga mal en la cesárea.

- Miedo a que te duela el parto.

- Miedo a que después del parto tu sexualidad no sea la misma.

- Miedo a no poder alimentar o cuidar de tu bebé como se espera que lo hagas.

- Miedo a ser mala madre (ante los demás).

- Miedo a que se enferme.

- Miedo a que el bebé despierte en la noche y no saber que hacer!

- Miedo a consentir a tu hijo y a malcriarlo si no le das una nalgada a tiempo.

- Miedo si NO lo vacunas, y miedo si lo vacunas.

- Miedo a que tu hijo no tenga éxito a futuro (en lugar de preocuparnos por su felicidad ahora).

- Miedo hasta a la gripa :/

- Miedo al diablo y en el fondo también a Dios.

Y seguro en el camino he olvidado transcribir muchos mas. Para la mayoría de las personas la mejor y más fácil forma de tener el control es provocando miedos. Es injusto el camino eterno de miedos desde que nacemos y hasta que nos revelamos. Muchas veces parece ser demasiado tarde para tomar las riendas de nuestra vida, no es siempre igual para tod@s.

Nunca es demasiado tarde para aprender a vivir sin miedo y sobre todo, nunca es demasiado tarde para dejar de inculcar (involuntariamente quizá) el miedo en nuestros hijos.

lunes, 18 de abril de 2011

Control de Esfínteres


En los últimos años he leído diferentes artículos sobre el control de esfínteres, sin embargo no he logrado definirme bien sobre el tema. Que si un trauma psicológico, que si ésto o lo otro. Como bien reza la frase: "Nada es verdad, nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira.

Joel, ahora de 2 años 10 meses, quien usó pañales de tela, empezó a deprenderse de su pañal hace algunas semanas. Todo un caos porque, no quería pañal pero tampoco estaba preparado para hacer pipí en el baño. Hacía donde fuera y le causaba gracia, asombro, descubría algo nuevo, la sensación de hacer pipí!

Paciencia, te dicen todos, paciencia también me decía yo a mi misma, ésto pasará también. Y pasó.

Un día no sé como dejó de hacer charquitos de pipí en la sala y empezó a entrar al baño, desde ese día que fue hace ya unas dos semanas, solo dos veces ha vuelto a hacer charquito. Es un proceso, pero es SU PROCESO, el mérito no es de la mamá que limpia con el trapeador cada media hora, si no de él!

Siguiendo la línea de la literatura de Crianza con Apego, he imaginado un texto que diga: "Ningún niño sano ha llegado a los 20 años haciendo charquitos de pipí por toda la casa... " Mi niño no ha llegado a los 3 años. Recuerdo la sensación de alivio de ver que lo había hecho! por fin lo hizo! como si por dentro algo de mi me hiciera dudar que lo haría.

Amaestrar es una palabra espantosa, muy fea. Amaestrar a un niño es cruel. Yo no veo el control de esfínteres de mi hijo como un amaestramiento si no como un descubrimiento y un autoaprendizaje que se fue dando poco a poco y en el que se le permitió vivirlo en el ambiente ideal, en el de su casa. Pienso que ahí está la clave porque quizá la abuela tan pulcra, no haya estado dispuesta a todo lo que conlleva limpiar el piso, tampoco una guardería brinda la atención que se necesita para no cometer el abuso de dejar a un niño mojado "para que aprenda a controlar" eso es violencia, eso no enseña nada mas que abandono.

Cada niño es diferente, todos tienen tiempos distintos (debe haber mil niños que seguro hayan aprendido mucho mas temprano que Joel), lo que a mi me deja éste proceso de control de esfínteres de mi hijo, es aprender a escuchar y estar atenta a sus necesidades. Que le estorba el pañal, pues adelante, se retira y punto! Hay días en que me lleva él mismo un pañal porque quiere salir al parque o de paseo, y se le pone pañal porque no hay retrocesos (como tanto amenazan algunos "especialistas del tema"), no puede haber retrocesos porque como he dicho, ésto no es adiestramiento... Es simplemente una necesidad de mi niño :) Otra cosa que me deja como enseñanza es aprender a tener confianza en los procesos de mi hijo, a no querer adelantar ni forzar nada solo porque el niño de al lado ya ha logrado tal cosa. Y por último me deja la aceptación hacia mi hijo, aceptar que el piso quedó sucio y hay que limpiar, aceptar que es pipí y no es nada malo, aunque hubieran pasado más semanas con charcos de pipí en la sala. Aceptar simplemente.

Paso 1: Aprendió por si mismo dónde hacer pipí. Esperemos la continuación de éste tema cuando descubra el tan macabro "paso 2" sobre la popó. :)